Iglesia 5

El Divorcio despues de Varios años

El Divorcio después de varios años de Matrimonio

 

 

 

Es muy difícil describir el sentimiento de horror, dolor, asombro, vacío, ira, rechazo, aislamiento y pérdida de estimación propia de alguien abandonado o divorciado al cabo de muchos años de matrimonio. La persona se pregunta: 
¿Es posible que algo así me esté sucediendo a mi? ¿Qué faltas cometí? ¿Qué hubiera podido hacer diferentemente? Y la pregunta más importante es: ¿qué debo hacer ahora?

A pesar del trauma, se le debe ayudar a esa persona a que entienda que la vida sigue adelante. El hecho del divorcio se debe aceptar. Su interlocutor es ahora un soltero y debe afrontar su futuro como tal. Es inútil. el seguir recurriendo al pasado, reviviéndolo. La realidad no cambiará debido a preguntas autotorturantes. Es muy posible que, de todos modos, no pudiera hacer absolutamente nada para salvar su matrimonio.

Una persona emocionalmente sana seguirá adelante y se desarrollará a partir del presente. El Apóstol Pablo da el ejemplo: “. . . olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante…” (Filipenses 3:13). Esa persona deberá considerar que su situación es de transición, como una época apropiada para realizar ajustes, ampliar su personalidad mediante la lectura, la reflexión y el establecimiento o reforzamiento de amistades que le sirvan para desarrollarse y crecer.

Si esa persona necesita asesoramiento profesional durante la transición, deberá buscar un pastor competente, o bien, un psicólogo o psiquiatra cristiano que pueda abordar el problema a la luz de las Escrituras.

Estrategia de asesoramiento

1.    Animen a su interlocutor, rodeándolo de afecto y comprensión. Su dolor, sus sentimientos de vacío y rechazo, pueden ser muy profundos.

2.    Traten de saber escuchar, tratando de entender el cuadro completo antes de ofrecer ninguna solución. Algunas veces damos consejos con excesivo apresuramiento, cuando serla mucho más apropiado hacer alguna pregunta para estimular la conversación.

3.    Cuando consideren que comprenden bien la situación, animen a esa persona con los versículos bíblicos que aparecen al final de esta sección. Hagan hincapié en que Dios le ama y se preocupa por lo que le está ocurriendo. Jesús sabe lo que es la tristeza y la aflicción. “(Fue) Despreciado y desechado entre los hombres” (Isaías 53:3). Pregúntenle a su interlocutor si ha recibido alguna vez a Jesucristo como su Señor y Salvador.

4.    Recomiéndenle que lea y estudie la Biblia. Esto le dará a su interlocutor una buena perspectiva y discernimientos adecuados para ajustarse a un nuevo modo de vivir, así como también para que crezca en el Señor.

5.    Aconséjenle a esa persona que ore todos los días. “Por nada esteis     afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardara vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6,7).

6.    Recomiéndenle que se identifique con una iglesia en la que se enseñen las doctrinas bíblicas. Con frecuencia, se puede encontrar un grupo de cristianos solteros que proporcionará oportunidades para compartir experiencias, crecer y servir.

7.    Oren con su interlocutor, pidiendo la ayuda del Señor en estos momentos difíciles de transición y comienzo de una nueva vida.

Citas bíblicas

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (jeremías 29:11).

“¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo” (Salmo 139:17,18).

“Me mostraras la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de
gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).

‘Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado” (Isaías 50:7).

Salmo 16:8.
Salmo 18:2.

Las oraciones bíblicas tienen un enfoque positivo

Las oraciones bíblicas tienen un enfoque positivo

Las oraciones del Nuevo Testamento están enfocadas en derramar la gracia de Dios, no en lo negativo del pecado o los demonios. El enfoque del Nuevo Testamento se basa en las acciones de gracias y en liberar dimensiones positivas de gracia y victoria.

El factor positivo es esencial para la unidad con Dios y con el pueblo. Las oraciones bíblicas están diseña- das para introducir a gente débil en la comunión con Dios y en la unidad los unos con los otros. La actitud en la oración negativa obstaculiza la unidad con los débiles en la fe, dentro del auditorio.

Gozo y alegría son los resultados de un enfoque positivo. Es sorprendente ver cómo nuestros espíritus son elevados a nuevas alturas en el “romance con Dios” por medio de este enfoque. Esto renovará nuestras mentes y nos guiará cada día a gozarnos emocionalmente en nuestro caminar con Dios. La gente pregunta cómo puede crecer en el romance con Dios: las horas de oraciones apostólicas positivas nos llevan a un crecimiento efecti- vo.

Abrazamos la dimensión negativa de confrontar el pecado de acuerdo al modelo del arrepentimiento- identificatorio usado por Daniel, Esdras, Nehemías, etc. No obstante, la dimensión negativa es claramente secundaria en el Nuevo Testamento.

El uso del enfoque negativo como primario promueve un espíritu crítico y juicioso en contra de la Iglesia y sus ministerios. Esto sucede incluso cuando se abusa del modelo de arrepentimiento identificatorio utilizado en las Escrituras. En resumen, la confesión corporativa de los pecados históricos de nuestros padres o la oración representativa de los pecados comunes de nuestra generación debe emplearse bajo la dirección del Espíritu Santo y no como algo que hacemos en automático o por regla.

Es importante que evitemos las oraciones predicadoras que no están centradas en Dios, sino en el hombre. Las oraciones predicadoras parecen ser la norma, hasta que desarrollemos un enfoque hacia Dios. Éste se vuelve automático conforme a nuestro crecimiento en la oración privada. En nuestro aposento privado no hay gente, por lo tanto aprendemos a orar frente a la audiencia de uno: Dios. A medida que descubramos y enten- damos Apocalipsis 4 y la posición del Padre, aprenderemos a expresar nuestras oraciones a Él en vez de predicarle a la gente con ellas.

Debemos comprender que Dios puede pasar por alto la confusión negativa de las oraciones predicadoras y responder al clamor del corazón. Sin embargo, aunque Él puede contestar esta clase de oración, este estilo perjudica y obstaculiza la unidad entre la gente débil que se encuentra en el cuarto o auditorio de oración. Nos acercamos a un trono de gracia y no de juicio, por lo tanto las oraciones centradas en la gracia de Dios se unen al trono de gracia.