Las oraciones bíblicas tienen un enfoque positivo

Las oraciones bíblicas tienen un enfoque positivo

Las oraciones del Nuevo Testamento están enfocadas en derramar la gracia de Dios, no en lo negativo del pecado o los demonios. El enfoque del Nuevo Testamento se basa en las acciones de gracias y en liberar dimensiones positivas de gracia y victoria.

El factor positivo es esencial para la unidad con Dios y con el pueblo. Las oraciones bíblicas están diseña- das para introducir a gente débil en la comunión con Dios y en la unidad los unos con los otros. La actitud en la oración negativa obstaculiza la unidad con los débiles en la fe, dentro del auditorio.

Gozo y alegría son los resultados de un enfoque positivo. Es sorprendente ver cómo nuestros espíritus son elevados a nuevas alturas en el “romance con Dios” por medio de este enfoque. Esto renovará nuestras mentes y nos guiará cada día a gozarnos emocionalmente en nuestro caminar con Dios. La gente pregunta cómo puede crecer en el romance con Dios: las horas de oraciones apostólicas positivas nos llevan a un crecimiento efecti- vo.

Abrazamos la dimensión negativa de confrontar el pecado de acuerdo al modelo del arrepentimiento- identificatorio usado por Daniel, Esdras, Nehemías, etc. No obstante, la dimensión negativa es claramente secundaria en el Nuevo Testamento.

El uso del enfoque negativo como primario promueve un espíritu crítico y juicioso en contra de la Iglesia y sus ministerios. Esto sucede incluso cuando se abusa del modelo de arrepentimiento identificatorio utilizado en las Escrituras. En resumen, la confesión corporativa de los pecados históricos de nuestros padres o la oración representativa de los pecados comunes de nuestra generación debe emplearse bajo la dirección del Espíritu Santo y no como algo que hacemos en automático o por regla.

Es importante que evitemos las oraciones predicadoras que no están centradas en Dios, sino en el hombre. Las oraciones predicadoras parecen ser la norma, hasta que desarrollemos un enfoque hacia Dios. Éste se vuelve automático conforme a nuestro crecimiento en la oración privada. En nuestro aposento privado no hay gente, por lo tanto aprendemos a orar frente a la audiencia de uno: Dios. A medida que descubramos y enten- damos Apocalipsis 4 y la posición del Padre, aprenderemos a expresar nuestras oraciones a Él en vez de predicarle a la gente con ellas.

Debemos comprender que Dios puede pasar por alto la confusión negativa de las oraciones predicadoras y responder al clamor del corazón. Sin embargo, aunque Él puede contestar esta clase de oración, este estilo perjudica y obstaculiza la unidad entre la gente débil que se encuentra en el cuarto o auditorio de oración. Nos acercamos a un trono de gracia y no de juicio, por lo tanto las oraciones centradas en la gracia de Dios se unen al trono de gracia.